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El Corazón de la Educación: reflexiones sobre nuevos paradigmas educativos e inteligencias pedagógicas arquetípicas

En este texto sobre el “corazón de la educación”  ( escrito a solicitud de mi amigo Luis Weinstein ) vuelvo sobre  mi trabajo acerca  de lo que  he llamado la pedagogía de lo “próximo-complejo, que pretende ser una síntesis participativa (o vivida) de mi experiencia educativa y de mis búsquedas espirituales, pedagógicas y políticas.

Y es un desafío relevante que lo intente en un tiempo socialmente altisonante para referirse a los necesarios cambios educacionales que permitan superar las visiones tecno-liberales y las llamadas “progresistas” que convergen cada una por su propia vía en declarar el proyecto de la “sociedad de oportunidades” y su visión de la educación como trampolín de la movilidad social”.

Ambas versiones del cambio educativo licúan el sentido axial de las manifestaciones ciudadanas globales que procuran una sociedad democrática y justa donde la educación se como generadora de capacidades humanas cognitivas, sociales, cívicas, políticas y emocionales que empoderen los sujetos y sus comunidades para avanzar en sociedades que distribuyan socialmente el poder y produzcan un “giro participativo” en la democracia .

 La reflexión parte por el título de la convocatoria: se trata de hablar del corazón de la educación. Y para ello trazo un camino que va desde el sentido que la tradición sapiencial le da al “corazón” de las cosas hasta las formas que debiera adquirir una educación integradora tanto de las dinámicas de los asombros y conocimientos personales como de las exigencias de trabajar para un mundo justo y solidario.

Por lo general, la epistemología occidental valida sólo (o preferentemente) la razón instrumental, que se nutre del método científico mecanicista, como la vía para referirse al mundo “objetivo” de las relaciones sociales y de las formas que las sociedades tiene para “educarse”.

Yo deseo caminar otra vía: la vía del conocimiento y del relato sapiencial, que sabemos que , desde la época de los grandes sabios que Jaspers llamó la “era axial”, han sido otras formas de referirse al “corazón” de la vida en todas sus dimensiones y que ha tenido formas escriturales simbólicas, arcanas, arquetípicas, litúrgicas, poéticas, pictóricas por sobre la escritura de lo “verdadero” y de lo “objetivo” al modo como lo ha conocido el mundo occidental, desde los albores de la investigación científica “basada en evidencias y resultados” en la temprana modernidad.

Mi visión se nutre del punto de partida del “pensamiento débil” de que renuncia a construir ontológicamente grandes y pesados relatos sobre el ser, adoptando una postura de “escucha” y hermenéutica del sentido del “educar” , desde la presencia, la contingencia y la-vida-vivida-con-otros en contextos poli-éticos concretos, en cuales pretendemos actuar cordialmente, desde el cuidado, la reciprocidad y el respeto a la diversidad.

Esta manera de confrontar las culturas y sus las maneras de “educarse” ( que en sentido estricto - educere - podríamos llamar también las maneras “de “salir fuera”, de “liberarse”) conlleva una crítica a las referencias epistémicas de la pedagogía instrumental tecno-liberal y se identifica con el movimiento cultural de la educación liberadora latinoamericana ( dialógica, crítica y transformadora) inspirada en el pensamiento de Paulo Freire.

Pero también esta crítica pedagógica implica una crítica política y una “puesta en obra” de movimientos ciudadanos y pedagógicos capaces de desarrollar sus propios relatos sobre “el corazón de la educación”, y cuya dimensión axial se expresa en la no-violencia activa, el ecologismo político y el feminismo cultural.

 En los textos bíblicos y en los escritos espirituales del paleo cristianismo el corazón es el lugar de la vida humana, de los sentidos profundos que nos animan a amar, conocer, vivir con otros. En la tradición mística cristiano-oriental el corazón es el lugar de la relación yo-Tú, la relación con la trascendencia. El “centro”, el “misterio”, la “sede” de de la conciencia humana y de su “estar en el mundo”.

Por lo mismo, se lo considera la sede de origen de la creación, del pensamiento, del estar-en-obra de los seres humanos, de sus sentimientos, de la sanación y de la integración de la vida interior tensada por el amor En el lenguaje místico el corazón es el ser, del misterio del ser. Corazón y misterio pueden expresar lo mismo: son la manera de llamar las energías primarias y constituyentes de la vida, la fuente y sentido de lo que “estamos siendo”.

Para la mística esa energía es el amor y su lenguaje siempre será sapiencial y a él se accede y conjuga a través de una presencia contemplativa en el mundo . Estamos entonces en un doble plano en este texto: por una parte nos referimos al corazón de “algo” en sentido metafórico, pero también desde la lógica del lenguaje sapiencial.

El lenguaje sapiencial es algo más que una forma de decir, es la expresión de un experiencia participativa ( “vivida” como acontecimiento) que no se desarrolla sobre la base de “pruebas”, “datos” “ evidencias” según el esquema científico de la modernidad occidental sino de categorías fenomenológicas “débiles”, y que han sido marginadas por las epistemologías dominantes .

 Sus vías de conocimiento son comtemplativas, estéticas, poéticas, imaginales, y también las que se manifiestan desde lo que algunos al llamado la “metafísica de la presencia”, es decir, de la “proximidad” o, dicho de otro modo, desde el ámbito o praxis radical del “buen samaritano”, que en la actualidad da el sentido las “éticas de cuidado” que animan los nuevos movimientos sociales (como el feminista y el eco-político) .

Hablar del “corazón de la educación” desde estos “márgenes” supone reconocer:

- La experiencia participativa y vivida - La apertura a lecturas y descubrimientos de signos , “rostros” y “huellas” de la “creatividad radical” del corazón, o del misterio o de las fuentes del sentido de la vida que se expresan en práctica dialógica de la educación

 - La búsqueda de lenguajes de mediación entre la metafísica de la presencia, la cualidad de la proximidad ( y sus huellas) y la educación como “cuidado”.

 La epistemología y la pedagogía occidental moderna se distanciaron de estas exploraciones cuando asumieron como soporte el instrumental racio-céntrico y mecanicista y pretendieron modernizar la educación según el utilitarismo liberal configurándose un pensamiento sobre la educación centrada en lo “cognitivo” y en los “resultados”. Esta “modernidad educativa” sepultó el núcleo del pensamiento y de la sabiduría de la época axial (la época de Sócrates, Buda Confucio, Jeremías) , que había puesto los cimientos que lo que hasta hoy identificamos como la más originaria matriz del “sentido de la vida” y de una “inteligencia pedagógica arquetípica” cuyos ejes son:

 - El desarrollo del lenguaje sapiencial y poético para manifestar el sentido personal y social de la vida, de la relación con la naturaleza y con la polis

- El desarrollo del “saber preguntar” sobre el sentido, el misterio y de las fuentes del todo

- El desarrollo de las artes prácticas para comunicarse, organizar la vida social y el auto-conocimiento a través de “escuelas” orientadas a la religación de los interno y lo externo, lo individual y familiar, lo contingente y lo trascendente, lo instrumental y lo lúdico, lo escrito y lo oral, la memoria y el olvido, lo magistral y lo “en formación”

- La compasión y de la proximidad “con la viuda y los huérfanos”, los desplazados, oprimidos y desechados como valores irrenunciables

 - El desarrollo de la contemplación, la vida meditativa y el diálogos socráticos como “competencias” claves para el desarrollo humano

 - El desarrollo del arte y la escritura como experiencia tanto de creatividad y potencia, como de fragilidad y minimalismo.

Esta “pedagogía axial” (próxima-compleja) se entiende como un oficio artesanía : se trata de dar forma a un “espacio interior”, a la manera de quien organiza un “espacio para habitar”, para “morar”. En la pedagogía axial forma y contenido “habitan”, y entre ellas hay reciprocidad, lenguaje común, pues son manifestaciones del mismo fenómeno. La fuente que anima esta pedagogía es el “deseo “de saber” y de “participar” de las posibilidad del ser.

No se trata de un saber letrado, sino de un saber de sabiduría Será un desafío importante para nuestro proyecto profundizar en este sustento histórico para releer con claves contemporáneas asuntos que ha quedado oscurecidos por la pedagogía moderna-instrumental como son: la tensión política de la escatología y el discurso de la trascendencia, la educación como configuración de una praxis rebelde nutrida desde las “escrituras” del corazón, la pobreza y la cultura popular en cuanto espacios de educación liberadora, la acción formadora de los-as docentes como acción poética-política que conjunta el pensamiento , la escritura y la “fundación” alternativa de espacios y redes políticas y espirituales , valorándose movimientos sociales sub-alternos y “situaciones marginales” como espacios educativos críticos , como son los márgenes de las ciudades, el hábitat de los enfermos, de los desechables, de los disidentes, de los exiliados, de los discriminados.

En este punto me asocio a una tendencia de análisis que revaloriza la tradición sapiencial crítica y rebelde (desde el “corazón”) de pensadores y reformadores que en el mundo occidental bebe de las fuentes del kinismo de Diógenes en sus paleo-antecedentes hasta los actuales movimientos ecologistas y alter-mundistas.

Tanto en pedagogía como en política la estrategia kinica resulta ser una forma muy expresiva de lo que queremos plantear: mordacidad, desvergüenza, parresia (amor a la verdad y expresión con vigor), subversión del mercantilismo, no-violencia radical, critica a la sociedad de consumo, organización de minorías abrahámicas .

Si queremos hacer de esta pedagogía axial (“eco-reflexiva”, “próxima-compleja” ) un movimiento cultural, una convocatoria activa a cambiar nuestros modos de educar, a renovar las escuelas y a generar educadores rebeldes y reformadores debemos plantear un programa, que me permito describir de esta manera:

 - Integrar las aspiraciones de “verdad” e “integralidad” aisladas en múltiples experiencias educativas en una red de pensamiento capaz de comunicar “sentidos” y aspiraciones a construir estrategias sapienciales para educar y formar sujetos y comunidades

- Problematizar la “ética” instrumental de los “buenos resultados” de la pedagogía dominante en vista de una “ética cordial” que entienda la educación como un proceso de gratuidad, como una experiencia de don, como un hábito del corazón que aceita las redes de la rebelión y la justicia - Indagar la complejidad del “estar siendo humano-as”, del “habitar” y de la “polis” re-alfabetizando la “docencia” y la “resistencia” para olvidarnos de fundamentos y sólidas arquitecturas y explorar la fuerza del pensamiento complejo, de una epistemología basada en la contradicción, – fisura de lo cierto y lo incierto-, - de lo próximo y lo complejo- .

 - Desarrollar la dialógica liberadora y participativa del “enseñar” , con el sustento de las experiencias freireanas, de la educación popular, de las pedagogía crítica y descolonizadoras: la comunitarización del aprendizaje, la formas participativas de amplificación hermenéutica de las experiencias de disidencias, rebeldía y vivencia de los márgenes, “hablando” todas la “lenguas” y explorando todas las inteligencias y sus escrituras ( poéticas, sapienciales, imaginales, corporales, estéticas)

- Desarrollar el sentido práxico que potencie el desarrollo humano integrador del pensamiento y la acción , que reconozca como condición humana la necesaria politicidad de las relaciones sociales, esto es la organización de lo “común” y lo “público”, llevando al ámbito de lo político la ética cordial del cuidado, de la no- discriminación, de la “proximidad-prioridad del samaritano”.

Valparaíso, Isla Negra, 17 de noviembre de 2012

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