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Ciudadanias para Democracias Inclusivas y Participativas

Agenda Ciudadana para una Democracia Inclusiva, Participativa y Próxima
(Proyecto de Investigación 2011)

Jorge Osorio Vargas



1. Introducción

Uno de los acontecimientos más relevantes de este inicio de siglo es el desarrollo de una vigorosa red de organizaciones de la sociedad civil, que se expresa bajo diversas modalidades en todos nuestros países y en la región. Inspiradas en valores de justicia social, no-discriminación y en la defensa y promoción de los derechos humanos estas organizaciones (OSC) están abriendo un nuevo campo de actuación para muchos individuos y comunidades, a la vez que generan un fenómeno de creciente ciudadanización de las agendas políticas. Más allá de su peso cuantitativo, las OSC y sus redes representan un valor cualitativo pues son expresiones de proyectos y movimientos sociales orientados a refundar muchas de las viejas y agotadas prácticas de hacer política. Sus planteamientos acerca de la necesidad de construir democracias participativas, de ejercer un control ciudadano de las políticas públicas y de recrear los procedimientos para establecer y debatir las agendas políticas son manifestaciones de un nuevo paradigma de la acción colectiva.

Tanto las instituciones multilaterales de ayuda al desarrollo como las organizaciones internacionales han reconocido el aporte y el significado de estas OSC y del rol que juegan sus redes a nivel global. En la décadas pasadas las distintas Cumbres convocadas por la ONU han permitido la consolidación de nuevos estilos de consulta y participación de la sociedad civil en los debates globales, así como se han configurado desde las propias OSC verdaderos observatorios sociales acerca del cumplimiento de los acuerdos que los gobiernos y las instituciones internacionales asumen en diferentes temas, especialmente en relación al medio ambiente, no-discriminación, derechos humanos, desarrollo social, derechos de la mujer, hábitat.

Las propias OSC han generado alianzas políticas a nivel global dando lugar a lo que se ha llamado el movimiento altermundista , conformándose un espacio de aprendizaje y movilización ciudadana que procura articular las dimensiones locales y globales que implica construir una nueva cultura democrática. Este movimiento, fundado en una lógica de redes y de aprendizaje continuo, ha relevado una agenda de profundización de la participación democrática, fortaleciendo los movimientos sociales y convocando a los partidos políticas a renovar sus proyectos y sus prácticas.

Esto último ha significado también un atención especial a la generación de instituciones de democracia ´participativa y deliberativa, que se sustente en la presencia y proximidad “de la política” en las comunidades, construyendo modos de practicar la democracia reflexivos y directos junto a renovados sistema de participación representativa.

Es evidente que esta posición reivindica el poder de la no-violencia activa, el carácter auto constituyente de los movimientos sociales y la lucha contra todo tipo de autoritarismo y no-discriminación.

Los cambios globales luego de la crisis de 2009 y, en particular, las dinàmicas polìticas y electorales en nuestros países, invitan a desarrollar un debate para actualizar la agenda ciudadana y articularla con las OSC que se identifican con el altermundismo, aprovechando la capacidad desarrolladas por las OSC para hacer valer sus agendas a nivel global, la ampliación de sus campos de influencias, la consolidación de sus redes de información y la existencia de líderes (hombres y mujeres) que están encabezando movilizaciones destinadas a pensar y hacer posible sociedades justas


2. Presencia y palabra de las redes de las OSC en las agendas globales.

La actuación de las redes de las OSC en diferentes ámbitos temáticos y en eventos de diversa naturaleza referidos a políticas públicas, han permitido establecer un conjunto de metodologías que hoy forman parte de una nueva manera de ejercer una ciudadanía global:

 El establecimiento de indicadores de cumplimiento de los acuerdos.
 La existencia de OSC fiscalizadoras a nivel nacional y global.
 La publicación de informes periódicos.
 La existencia de redes de información y de apoyo mutuo en las OSC.
 La difusión de agendas alternativas a las oficiales (sean de gobiernos o de organismos multilaterales).
 El intercambio permanente de experiencia de trabajo y generación de sistemas de gestión del conocimiento para la acción pública de los ciudadanos (as)
 La capacitación de liderazgos públicos habilitados para participar en las agendas políticas de los países y de los organismos multilaterales.

Sin embargo, junto a estas capacidades las OSC han establecido una serie de principios de actuación que expresan una ética de responsabilidad pública y que le da sentido a sus en las agendas nacionales y globales, tales como:

 Construir sociedad sin privilegios.
 Luchar contra el racismo y toda forma de discriminación.
 Defender los derechos de las minorías en las sociedades.
 Valorar la diversidad cultural y la libre expresión de las diferencias.
 Defender escenarios de libertad y de afirmación cultural de los movimientos sociales
 Defender la autonomía de las OSC y de cualquier tipo de comunidad o asociación voluntaria que quiera manifestarse en la sociedad.
 Valorar el desarrollo de políticas que impliquen el cuidado del medio ambiente, la biodiversidad y los espacios naturales que permitan una vida humana saludable.
 Generar condiciones para el desarrollo de una democracia participativa sin exclusiones.
 Afirmar la justicia de género.
 Afirmar el derecho humano al agua
 Afirmar el derecho humano al aprendizaje durante toda la vida



3. Hacia una Plataforma de las Redes Ciudadanas.

3.1. Sociedades justas, sustentables y democráticas.

Las redes de OSC enfrentan el desafío de trabajar por sociedades justas y sustentables y democracias participativas y pluralistas. En el contexto de cada uno de nuestros países es preciso plantearnos qué significa esta tarea política. Las organizaciones que tienen estos temas como sus campos principales de acción deben establecer canales con otras OSC de manera de buscar sentidos comunes y formas de reciprocidad, que aseguren el desarrollo de movimientos sociales más amplios y de incidencia política global. De igual modo, resulta clave construir acuerdos en torno a los contenidos de la movilización de las comunidades que exigen ejercer derechos específicos, en razón de su identidad o de demandas que realizan a la sociedad.

3.2. La diferencia como fuente de la cultura democrática (educación ciudadana crítica).

Las redes de OSC tiene junto con el ya indicado compromiso de construir acuerdos amplios que amplifiquen su actuación política, un rol educativo estratégico para generar acciones que permitan la expresión cultural diversa existente en las sociedades, y de esta manera, impulsar ámbitos de reconocimiento y de tolerancia. La diversidad debe ser fuente de pluralidad y de enriquecimiento social, nunca fuente de discriminación, violencia y persecución.

Ninguna política cultural o de otro tipo debe pretender una integración uniformadora, que maquille u oculte la diversidad en función de pretendidos valores universales. Es políticamente necesaria la identificación y el compromiso con valores acordados (de alcance global como la no-discriminación) , siempre en el marco del reconocimiento de los derechos a la diversidad.

La acción educativa de las OSC debe dirigirse hacia el reconocimiento del principio de la diversidad como fuente de riqueza de una sociedad y a abolir toda forma social, legal y cultural de agresión, violación de los derechos humanos y discriminación.

En este ámbito, las OSC deben buscar alianzas con las escuelas, las universidades y los medios de comunicación, así como multiplicar sus iniciativas educativas, produciendo nuevos materiales y metodologías, así como recursos para apoyar el liderazgo público de las comunidades más activas.

3.3. La construcción de una agenda para la acción (políticas públicas y recursos).

Un tercer ámbito de intervención estratégica de las OSC es el de la movilización a nivel de los países de las agendas públicas. Para ello, es fundamental habilitar a los movimientos sociales y a las propias OSC, de tal manera que ejerzan un liderazgo público sostenido. Requerimos establecer entre estos actores las bases de acuerdos amplios que enmarquen opciones políticas y generen prioridades de actuación. Del mismo modo, es preciso suscribir bajo diversas modalidades acuerdos éticos y políticos que involucren a actores claves en la toma de decisiones. Sin embargo, esta estrategia no será viable si no se consolidan las OSC, sino son capaces de hacer seguimiento a estos acuerdos, de relacionarse con redes globales, mantener la fiscalización de los acuerdos internacionales y generar permanentemente iniciativas legales que concreten sus luchas sociales y culturales.

Esta perspectiva de construir alianzas amplias nos abre la posibilidad de fortalecer las acciones colectivas, la globalización de nuestras demandas y el desarrollo de principios de reciprocidad entre movimientos sociales diversos que trabajan para el propósito común de construir sociedades justas y democráticas.

Además, debe ser una demanda de nuestras movilizaciones pedir a los gobiernos una política pública de recursos, destinados a fortalecer el trabajo de las OSC. La consigna debe ser la de una inversión cultural y cívica de parte de los Estados, que contribuya a crear capacidades de participación ciudadana en la sociedad civil y desarrollar valores de justicia social y no – discriminación. La respuesta del Estado en este aspecto debe ser evaluada como un test de su disposición a apoyar la participación y la expresión plural de los ciudadanos(as).


4. Las agendas inmediatas.


Deseamos una ciudadanía, que se desarrolla transversalmente desde los diversos temas que constituyen las agendas de las OSC en los países y en la región. Para ello, creemos necesario articular una agenda de actuación inmediata en los siguientes planos:

4.1. Fortalecimiento de capacidades de las OSC a través de programas de formación de liderazgo, difusión de las experiencias de las OSC y sistematización de aprendizajes en el ámbito de la actuación política a nivel nacional y regional.


4.2. Creación o fortalecimiento de entidades o colectivos de control ciudadano de la gestión pública



4.3. Protagonismo y poder para las propuestas de políticas públicas generadas desde las OSC con el fin que puedan expresarse en la arena política.


4.4. Desarrollar desde las OSC dinámicas de trabajo que conduzcan a establecer redes constituyente que promuevan un cambio constitucional que se orienta hacia democracias inclusivas , participativas y próximas.


4.5. Incorporar programas educativos para la participación ciudadana y la promoción de los derechos humanos y la – discriminación ampliando la acción de las redes de comunitaria en el ámbito de la educación ciudadana a escala local.



4.6. Establecer acuerdos con las autoridades públicas y con el Parlamento para revisar las políticas de inversión estatal en capital social y cívico y la creación de una institucionalidad de la cooperación ciudadana realizada con fondos públicos, independientes, pluralistas y eficientes.

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