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Contextos globales y nuevas propuestas educativas

Educación en un Mundo en Crisis: Límites y Posibilidades frente a RIO + 20
GT Educación

Síntesia “Contextos globales: Diversas miradas”
Por Jorge Osorio Vargas, sistematizador Seminario Virtual ICAE

1. Río+20 se desarrolla en una coyuntura global de crisis. No sólo asistimos a las consecuencias residuales de la crisis financiera de 2008, sino a una crisis de mayor magnitud en todos los indicadores sociales y económicos. Aunque focalizada la mirada de analistas y de la opinión pública en Europa y Estados Unidos, la coyuntura manifiesta señales de colapso (en un sentido más dramático) o de agotamiento de un modelo de desarrollo capitalista de sello neo liberal. Los organismos multilaterales alertan acerca de las modalidades de la crisis y las necesarias políticas de ajuste que permutan retomar el crecimiento y reducir el déficit fiscal de los países en banca rota. Sin embargo, existe una creciente toma de razón acerca de las consecuencias basales de esta crisis, de manera especial en materias de recortes de gasto social, tanto de parte de los propios observadores económicos como de los movimientos ciudadanos.

2. Lo inédito de esta coyuntura es que, a diferencia de la crisis de 2008, la fuerza movilizadora de los movimientos ciudadanos han recompuesto una agenda global y dinamizado el debate acerca de las posibilidades de recomposición del modelo neoliberal. Los movimientos ciudadanos se han expresa en diversas modalidades impactando de manera sustantiva en el reacomodo de la política de varios países y regiones: sea por las reivindicaciones por los derechos humanos y la democratización, la indignación por el desempleo y la exclusión de sectores importantes de la población de los servicios sociales básicos, el descontento de los ciudadanos-as con los modos existentes de organizar la política democrática, la movilización estudiantil por una educación gratuita universal, o, las luchas de organizaciones ecologistas contra estados y grandes corporaciones depredadoras del medio ambiente, el movimiento ciudadano global enfrenta desafíos de corto y mediano plazo de gran alcance ético y político.

3. En la ruta de Río+20, estos movimientos ciudadanos globales, de los cuales los miembros de este Seminario Virtual, somos partes coordinan sus propuestas y articulan formas de colaboración y acción en todos los niveles en los cuales se debate la agenda de la Sustentabilidad. Un dato importante es la transversalidad de esta agenda, que orienta y da sentido integrador a muchos movimientos sectoriales, que en el pasado actuaban de una manera particular, sin llegar a tener una capacidad de manifestación global, que respetando la diversas pone el acento en los giros civilizatorios que requieren las sociedades y el planeta para enfrentar el futuro. Conceptos como justicia ecológica y el “futuro” como derecho están a la base de nuevas formulaciones sobre el llamado “desarrollo”, cuya formulación predominante y sostenida por los “consensos” de los organismos multilaterales y las corporaciones está siendo radicalmente cuestionada.

4. Desde la óptica del capital, la crisis actual es vista como una oportunidad de recomposición de la economía mercadista, incorporando ajustes institucionales, mayores custodias a los mecanismo de evaluación de riesgos y una fiscalización más estricta de los sistemas financieros y de la industria bancaria. Sin embargo, los indicadores van demostrando que la voluntad de los gobiernos no está siendo suficiente para restablecer la “confianza” de los actores económicos y de los mecanismos sensores del funcionamiento del “mercado”, y que al tenor de los impactos sociales de la crisis y de las políticas de ajuste se va suscitando un “sentido común global” acerca de los límites del actual modelo

económico para responder a cuestiones basales del desarrollo humano y del cuidado de los eco sistemas, de la gobernanza del cambio climático y de los recursos hídricos, de la generación de una matriz energética independiente de las fuentes fósiles, de la habitabilidad de las ciudades y de las zonas rurales, del aprendizaje del cuidado del medio ambiente, de la salud y de las comunidades.

5. Asociada con este entramado asistimos a niveles muy altos de descrédito de las formas tradicionales de organizar la política democrática, y de sus formas más convencionales que son los partidos políticos y los Parlamentos. El desarrollo de la participación ciudadana y la generación de redes sociales activas frente a situaciones de violación de derechos humanos y de catástrofes medioambientales están siendo un factor de cambio muy significativo en la política de los países. Llevando el debate sobre las formas institucionales del sistema democrático a puestos prioritarios de las agendas nacionales. Existen movimientos muy fuertes orientados a desarrollar procesos auto-constituyente, de iniciativas populares de ley y de generación de nuevas Constituciones. Estas demandas civiles de alcance institucionales están plenamente integradas en los movimientos anti-dictaduras en los países árabes, en las movilizaciones de los “indignados-as” y de los-as estudiantiles, que hemos visto progresar en los últimos meses en el mundo.

6. Para algunos sectores, Río+20 es una oportunidad para enverdecer la salida a las crisis, hacer llamamiento a la responsabilidad social y ambiental de las empresas, establecer acuerdos “en la medida de lo posible” ante el cambio climático y generar un movimiento “progresista” que “ambientalice” la agenda global, en consonancia con los objetivos del milenio, y poniendo el acento en la lucha contra la pobreza y las discriminaciones. En el proceso preparatorio hemos visto muchas expresiones de estas tendencias liberales o progresistas, usando el lenguaje en uso en la actualidad. Desde una mirada crítica y cualitativamente diferente entendemos que Río+20 debe ser un proceso que amplifique la movilización neo paradigmática , para avanzar hacia sociedades justas e integralmente sustentables, capaces de responder a las necesidades tangibles y no tangibles de los seres humanos y sus comunidades, habitando el planeta de manera inclusiva con las lógica de la tierra ( la casa común) y generando un nuevo modo de entender la convivencia, la diversidad y la solidaridad en cuanto recursos cívicos y éticos básicos para una democracia de participación.

7. En esta encrucijada, hemos planteado el tema del “futuro” tanto como un desafío como un derecho. Hay un llamado a generar condiciones para vivir en un mundo sustentado en un justicia inter-generacional, vivenciada como cultura política y sistema organización institucional que potencie las dimensiones participativas de la democracia y el reconocimiento de las diversidades de la culturas y de sus visiones de mundo y del bien- estar o buen.-vivir. Está en curso un debate acerca de las contribuciones que el sentir cultural profundo de los pueblos originarios, en particular, acerca de la relación de “lo humano” con los eco-sistemas que está siendo profusamente socializado dando pistas e inspiración a nuevas formas de concebir y practicas las políticas sociales en nuestros países. De igual forma, las contribuciones de las experiencias de economía solidaria, presentes en nuestra comunidades y la “matriz epistémica y ética del Cuidado” tan cara a feministas y ecologistas están dando lugar a un campo de desarrollo político que nutre también los movimientos ciudadanos recientes

8. Ante este contexto, nos planteamos el tema de los actores del cambio, de los sujetos que pueden desarrollar una nueva manera de hacer ciudadanía democrática, desde los márgenes de lo“ establecido”, desde las luchas contra las discriminaciones, desde movimientos de dignificación y de defensa de derechos humanos, desde la “indignación”…Para todos-as es preciso profundizar en el cómo es posible sustentar estos movimientos no sólo desde la perspectiva de una lucha coyuntural, sino , también, de cambio paradigmático, de las formas de concebir la civilización, la humanidad y el planeta. El tema de la “subjetividad” es un aspecto clave en la pedagogía ciudadana en la actual. Se trata de restablecer un sentido emancipador de los procesos de empoderamiento, entendidos como el desarrollo de recursos cívicos y metodólogicos para hacer política, generar conocimientos, potenciar los saberes y aprendizajes que se producen en las luchas democráticas , y que precisan liderazgos inclusivos,

organizaciones participativas, alianzas con organizaciones democráticas de la sociedad civil y la permanente y necesaria “ponderación radical-pragmática” ( inédita-posible , diría Paulo Freire) en la definiciones de acuerdos, consensos y asociatividad con la diversidad de actores que tiene la política realmente existente, sin renunciar a test incontestables como son los derechos humanos, la no discriminación por ningún tipo de razón, el sexismo, la “desechabilidad” social por razones de estigmatización cultural, sanitaria o religiosa.

9. La “sustentabilidad” en todas sus dimensiones supera el paradigma “progresista” del desarrollo sustentable. Sustentabilidad es Dignificación, Justicia y Democracia Participativa. Esto implica un giro político y cognitivo, y en esos términos de “disputa” y de apertura a nuevos paradigmas de buen-vivir, debe darse el debate en el camino a Río+20, así como deben orientarse los procesos educativos y de aprendizaje, entendidos como la creación de capacidades de los ciudadanos-as , de las comunidades, de los movimientos ciudadanos para actuar y crear nuevas condiciones de “ser humano-a” y de “estar-habitar-el.-planeta”. Serán los temas de los próximos días en nuestro Intercambio Virtual
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(Português)

Intercâmbio Virtual Educação em um Mundo em Crise: Limites e Possibilidades frente à RIO + 20
Grupo de Trabalho de Educação

Síntese do Primeiro Módulo “Contextos globais: diferentes visões”
Jorge osorio

1. A Rio+20 se desenvolve em uma conjuntura global de crise. Não assistimos apenas às conseqüências residuais da crise financeira de 2008, mas uma crise de maior magnitude em todos os indicadores sociais e econômicos. Embora o olhar de analistas e da opinião pública esteja focalizado na Europa e nos Estados Unidos, a conjuntura manifesta sinais de colapso (em um sentido mais dramático), de esgotamento de um modelo de desenvolvimento capitalista de tipo neoliberal. Os organismos multilaterais alertam sobre as modalidades da crise e sobre as necessárias políticas de ajuste que permitam retomar o crescimento e reduzir o déficit fiscal dos países em bancarrota. Entretanto, existe uma crescente tomada de consciência sobre as conseqüências basais desta crise, de maneira especial em matéria de recortes de gasto social, tanto por parte dos próprios observadores econômicos, como dos movimentos cidadãos.

2. O inédito desta conjuntura é que, diferentemente da crise de 2008, a força mobilizadora dos movimentos cidadãos recompuseram uma agenda global e dinamizaram o debate sobre as possibilidades de recomposição do modelo neoliberal. Esses movimentos têm se expressado em diversas modalidades, impactando de maneira substantiva a re-acomodação da política de vários países e regiões: seja pelas reivindicações pelos direitos humanos e a democratização, a indignação pelo desemprego e a exclusão de setores importantes da população dos serviços sociais básicos, o descontentamento dos cidadãos e cidadãs com os modos existentes de organizar a política democrática, a mobilização estudantil por una educação gratuita universal, ou as lutas de organizações ecologistas contra estados e grandes corporações depredadoras do meio ambiente, o movimento global de cidadania enfrenta desafios de curto e médio prazo de grande alcance ético e político.

3. Na rota da Rio+20, estes movimentos cidadãos globais, dos quais os membros deste Seminário Virtual somos parte coordenam suas propostas e articulam formas de colaboração e ação em todos os níveis em que se debate a agenda da Sustentabilidade. Um dado importante é a transversalidade desta agenda, que orienta e dá sentido integrador a muitos movimentos setoriais, que no passado agiam de uma maneira particular, sem chegar a ter uma capacidade de manifestação global que, respeitando as diversas posições, coloca seu acento nos giros civilizatórios que as sociedades e o planeta requerem para enfrentar o futuro. Conceitos como justiça ecológica e “futuro” como direito estão na base de novas formulações sobre o denominado “desenvolvimento”, cuja formulação predominante e sustentada pelos “consensos” dos organismos multilaterais e pelas corporações está sendo radicalmente questionada.

4. A partir da ótica do capital, a crise atual é vista como uma oportunidade de recomposição da economia de mercado, incorporando ajustes institucionais, maiores controles aos mecanismos de avaliação de riscos e uma fiscalização mais rigorosa dos sistemas financeiros e da indústria bancária. Entretanto, os indicadores vão demonstrando que a vontade dos governos não está sendo suficiente para restabelecer a “confiança” dos atores econômicos e dos mecanismos sensores do funcionamento do “mercado”, e que ao teor dos impactos sociais da crise e das políticas de ajuste vai-se suscitando um “sentido comum global” acerca dos limites do atual modelo econômico para responder a questiones basilares do desenvolvimento humano e do cuidado dos eco-sistemas, da governança da mudança climática e dos recursos hídricos, da geração de uma matriz energética Independiente das fontes fósseis, da habitabilidade das cidades e das zonas rurais, da aprendizagem do cuidado do meio ambiente, da saúde e das comunidades.

5. Associados a essa trama assistimos a níveis muito altos de descrédito das formas tradicionais de organizar a política democrática, e de suas formas mais convencionais que são os partidos políticos e os Parlamentos. O desenvolvimento da participação cidadã e a geração de redes ativas diante de situações de violação de direitos humanos e de catástrofes meio-ambientais estão sendo um fator de mudança muito significativo na política dos países, levando o debate sobre as formas institucionais do sistema democrático a postos prioritários nas agendas nacionais. Existem movimentos muito fortes orientados a desenvolver processos auto-constituintes de iniciativas populares de lei e de elaboração de novas Constituições. Essas demandas civis de alcance institucional estão plenamente integradas nos movimentos anti-ditaduras nos países árabes, mobilizações de “indignados e indignadas” e de estudantes que estamos vendo progredir no mundo nos últimos meses.

6. Para alguns sectores, a Rio+20 é uma oportunidade para enverdecer a saída das crises, fazer apelos à responsabilidade social e ambiental das empresas, estabelecer acordos “na medida do possível” diante da mudança climática e gerar um movimento “progressista” que “ambientalize” a agenda global, em consonância com os objetivos do milênio, colocando o acento na luta contra a pobreza e as discriminações. No processo preparatório vimos muitas expressões destas tendências liberais ou progressistas usando a linguagem em uso na atualidade. A partir de um olhar crítica e qualitativamente diferente, entendemos que a Rio+20 deve ser um processo que amplifique a mobilização neo paradigmática, para avançar a sociedades justas e integralmente sustentáveis, capazes de responder às necessidades tangíveis e intangíveis dos seres humanos e suas comunidades, habitando o planeta de maneira inclusiva com as lógicas da terra (a casa comum) e gerando um novo modo de entender a convivência, a diversidade e a solidariedade como recursos cívicos e éticos básicos para uma democracia de participação.

7. Nesta encruzilhada abordamos o tema do “futuro” tanto como um desafio como um direito. Há um apelo para gerar condições de viver em um mundo sustentado em uma justiça inter-geracional, vivenciada como cultura política e sistema de organização institucional que potencialize as dimensões participativas da democracia e o reconhecimento das diversidades das culturas e de suas visões de mundo e do bem- estar ou bem-viver. Está em curso um debate sobre as contribuições que o sentido cultural profundo dos povos originários, particularmente sobre a relação do “humano” com os eco-sistemas, que está sendo profusamente socializado dando pistas e inspiração a novas formas de conceber e praticar as políticas sociais em nossos países. Da mesma forma, as contribuições das experiências de economia solidária, presentes em nossas comunidades e a “matriz epistêmica e ética” do “Cuidado”, tão cara a feministas e ecologistas estão dando lugar a um campo de desenvolvimento político que nutre também os recentes movimentos cidadãos.

8. Diante deste contexto, propusemos o tema dos atores da mudança, dos sujeitos que podem desenvolver uma nova maneira de fazer cidadania democrática, a partir das “margens” do que “está estabelecido”, a partir das lutas contra as discriminações, de movimentos de dignificação e de defesa de direitos humanos, a partir da “indignação”... Para todos e todas é preciso aprofundar a forma como será possível sustentar esses movimentos, não apenas da perspectiva de uma luta conjuntural, mas também de mudança paradigmática, das formas de conceber a civilização, a humanidade e o planeta. O tema a “subjetividade” é um aspecto chave na pedagogia cidadã na atual conjuntura. Trata-se de restabelecer um sentido emancipador dos processos de empoderamento, entendidos como o desenvolvimento de recursos cívicos e metodológicos para fazer política, gerar conhecimentos, potencializar os saberes e aprendizagens que se produzem nas lutas democráticas e que precisam de lideranças inclusivas, organizações participativas, alianças com organizações democráticas da sociedade civil e a permanente e necessária “ponderação radical-pragmática” (inédita-possível diria Paulo Freire) nas definições de acordos, consensos e associatividade com a diversidade de atores que a política realmente existente tem, sem renunciar a teses incontestáveis como os direitos humanos, a não discriminação por nenhum tipo de razão, o sexismo, a “descartabilidade” social por razões de estigmatização cultural, sanitária ou religiosa.

9. A “sustentabilidade” em todas as suas dimensões supera o paradigma “progressista” do desenvolvimento sustentável. Sustentabilidade é Dignificação, Justiça e Democracia Participativa. Isso implica um giro político e cognitivo e nesses termos de “disputa” a abertura a novos paradigmas de bem-viver, deve ser debatido no caminho à Rio+20, assim como devem ser orientados os processos educativos e de aprendizagem, entendidos como a criação de capacidades dos cidadãos e das cidadãs, das comunidades, dos movimentos de cidadania para agir e criar novas condições de “ser humano-humana” e de “estar-habitar-o-planeta”. Serão os temas dos próximos dias em nosso Intercâmbio Virtual


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(English)

Virtual Exchange “Education in a World in crisis: Limitations and Possibilities with a view to Rio+20”
Working Group on Education

Synthesis First Module “Global contexts: diverse views”
By Jorge Osorio

1. Rio+20 is developed in a global situation of crisis. We are experiencing not only the residual consequences of 2008 financial crisis but a crisis of greater magnitude in all social and economic indicators. Although the look of analysts and the public opinion is focusen in Europe and the U.S., the situation shows signs of collapse (in a more dramatic sense) or of depletion of a capitalist development model of neo liberal label. Multilateral agencies warn about the modalities of the crisis and the necessary adjustment policies that enable to take up growth again and to reduce the fiscal deficit of countries in bankruptcy. However, there is a growing awareness of the baseline consequences of this crisis, especially in matters of social spending cuts, both from economic observers themselves and from citizens' movements.

2. What is unprecedented in this situation is that, unlike the 2008 crisis, the mobilizing force of citizen movements have reassembled a global agenda and energized the debate about the possibilities of rebuilding the neoliberal model. Citizen movements have expressed in various forms, substantively impacting the political realignment of various countries and regions, either by the demands for human rights and democratization, the outrage over unemployment and the exclusion of important sectors of the population from basic social services, citizens’ dissatisfaction with the existing ways of organizing democratic policies, the student mobilization for universal free education, or the struggles of environmental organizations against states and large corporations predatory of the environment, the global citizen movement faces challenges of short and medium term of great ethical and political reach.

3. On the way to Rio+20, these global citizens’ movements, of which the members of this Webinar are part, coordinate their proposals and articulate forms of collaboration and action at all levels in which the agenda of sustainability is discussed. Something important is the cross-cutting character of this agenda, which guides and gives a meaning of integration to many sectorial movements which in the past acted in a particular way, without ever having a capacity of global demonstration, that respecting diversity emphasizes the civilizing turns that societies and the planet require to face the future. Concepts such as ecological justice and the "future" as a right are at the base of new formulations on the so-called "development", which predominant and sustained formulation by the "consensus" from multilateral agencies and corporations is being radically challenged.

4. From the point of view of capital, the current crisis is seen as an opportunity of rebuilding the market economy, incorporating institutional adjustments, higher custody to risk assessment mechanisms and stricter controls over financial systems and banking industry. However, the indicators are showing that the governments’ will is not enough to restore the "confidence" of economic actors and sensing mechanisms of the functioning of the "market", and that to the tenor of the social impacts of the crisis and adjustment policies a "common global sense" about the limits of the current economic model is raising to address baseline issues of human development and care of the ecosystems, of governance of climate change and water resources, of generation of an energy matrix independent of fossil fuels, the livability of cities and rural areas, the learning of environmental, health and communities’ care.

5. Associated to this situation we are witnessing very high levels of discredit of the traditional forms of organizing democratic politics, and their most conventional forms which are political parties and parliaments. The development of citizen participation and the generation of active social networks before situations of violation of human rights and environmental disasters are being a factor of very significant change in the policies of the countries. Taking the debate on the institutional forms of the democratic system to priority places on national agendas. There are very strong movements aimed at developing processes of self-constitution, of bill popular initiatives and of generation of new Constitutions. These civil demands of institutional reach are fully integrated into the anti-dictatorship movements in the Arab countries, in the demonstrations of the "outraged" and the students we have seen progress in recent months in the world.

6. For some sectors, Rio+20 is an opportunity to greening the exit from the crisis, to call for social and environmental responsibility of companies, to establish agreements "to the extent possible" regarding the climate change and to build a "progressive" movement that gives "environmental character" to the global agenda, in line with the Millennium Development Goals, and emphasizing the fight against poverty and discrimination. In the preparatory process we have seen many expressions of these liberal or progressive tendencies, using the language in use today. From a critical and qualitatively different point of view we understand that Rio+20 should be a process to amplify the neo paradigmatic mobilization, to move towards fully sustainable and just societies, capable of responding to the tangible and intangible needs of human beings and their communities, inhabiting the planet in an inclusive manner with the logics of the earth (the common house) and generating a new understanding of coexistence, diversity and solidarity as basic ethical and civic resources for participatory democracy.

7. At this dilemma, we have raised the issue of the "future" both as a challenge and as a right. There is a call to create the conditions to live in a world supported by an inter-generational justice, experienced as political culture and institutional organization system that enhances the participatory dimensions of democracy and the recognition of the diversity of cultures and their views of the world and well-being or good-living. There is an ongoing debate about the contributions of deep cultural feelings of the native peoples, in particular on the relationship between "human" and the ecosystems that is being widely socialized and giving clues and inspiration to new ways of thinking and practicing social policies in our countries. Similarly, contributions from the experiences of solidarity economy, present in our communities and the "epistemic and ethical matrix of care" so dear to feminists and environmentalists are leading to a field of political development that also nurtures new citizen movements.

8. Given this context, we considered the theme of the actors of change, of the subjects who can develop a new way of doing democratic citizenship from the margins of the "establishment", from the struggle against discrimination, from movements of dignity and defense of human rights, from "outrage" ... for all, it is necessary to deepen on how is it possible to support these movements not only from the perspective of a temporal struggle, but also of a paradigmatic shift, of the ways of understanding civilization, humanity and the planet. The theme of "subjectivity" is a key aspect in the current public education. It is about restoring a free sense of empowerment processes, understood as the development of civic and methodological resources for politics, to generate knowledge, enhance knowledge and learning that occur in democratic struggles and need inclusive leaderships, participatory organizations, alliances with democratic organizations of civil society and the ongoing and necessary "radical-pragmatic consideration" (unprecedented, possible, Paulo Freire would say) in the definition of agreements, consensus and association with the diversity of actors in the really existing politics, without sacrificing undisputed test such as human rights, non-discrimination for any reason whatsoever, sexism, social "disposability" because of cultural, health or religious stigmatization.

9. "Sustainability" in all its dimensions goes beyond the "progressive" paradigm of sustainable development. Sustainability is Dignity, Justice and Participatory Democracy. This implies a political and cognitive shift, and the debate on the way to Rio +20 should be held in these terms of "dispute" and openness to new paradigms of good-living, as well as educational processes and learning, understood as the capacity building of citizens, communities, citizen movements to act and create new conditions of "human being" and of "being-living-the-planet." These will be the subject of next days on our Virtual Exchange.

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(Français)
L´Education dans un Monde en Crise : Les Limites et les Possibilités devant RIO+20
GT Éducation


Synthèse premier module « Contextes mondial: regards multiples »
Par Jorge Osorio

1. Rio+20 se développe dans une situation de crise mondiale. Nous éprouvons non seulement les effets résiduels de la crise financière de l'année 2008, mais une crise de plus grande ampleur dans tous les indicateurs sociaux et économiques. Bien que le regard des analystes et de l'opinion publique soit concentré en Europe et aux Etats-Unis, la situation montre des signes d'effondrement (dans un sens plus dramatique) ou d'épuisement d'un modèle de développement capitaliste du type néolibéral. Les agences multilatérales avertissent au sujet des modalités de la crise et des politiques d'ajustement nécessaires qui permettent la reprise de la croissance et la réduction du déficit budgétaire des pays en faillite. Cependant, il y a une sensibilisation croissante au sujet des conséquences de base de cette crise, notamment en matière de réductions des dépenses sociales, tant de la part des observateurs économiques eux-mêmes que des mouvements de citoyens.

2. Ce qui est inédit dans cette situation est que, contrairement à la crise de 2008, la force de mobilisation des mouvements citoyens ont recomposé un agenda global et stimulé le débat sur les possibilités de reconstruction du modèle néolibéral. Les mouvements citoyens se sont exprimés de formes diverses touchant de façon importante le réalignement politique de différents pays et régions, soit par les revendications concernant les droits humains et la démocratisation, l’indignation pour le chômage et l'exclusion de secteurs importants de la population des services sociaux élémentaires, le mécontentement des citoyens-ennes avec les moyens actuels de l'organisation de la politique démocratique, la mobilisation des étudiants pour l’éducation gratuite et universelle, ou les luttes des organisations écologistes contre les États et les grandes entreprises prédatrices de l'environnement, le mouvement citoyen mondial est confronté à des défis de court et moyen terme de grande portée éthique et politique.

3. Sur le chemin vers Rio+20, ces mouvements citoyens du monde, dont les membres de ce Séminaire Virtuel font partie, coordonnent leurs propositions et articulent des formes de collaboration et d'action à tous les niveaux où l’on discute l'agenda de la Durabilité. Une donnée importante est la transversalité de cet agenda, qui guide et donne un sens d’intégration à de nombreux mouvements sectoriels qui dans le passé agissaient d'une manière particulière, sans arriver à avoir une capacité de manifestation globale qui, respectent la diversité, souligne les tours de civilisation nécessaires aux sociétés et à la planète pour affronter l'avenir. Des concepts tels que la justice écologique et l’« avenir » comme des droits sont dans la base de nouvelles formulations sur le soi-disant « développement », dont la formulation prédominante et soutenue par les « consensus » des agences multilatérales et des entreprises est radicalement remise en question.

4. Du point de vue du capital, la crise actuelle est considérée comme une opportunité de reconstruction de l'économie de marché, en incorporant des ajustements institutionnels, plus de surveillance sur les mécanismes d'évaluation des risques et des contrôles plus stricts sur les systèmes financiers et l'industrie bancaire. Cependant, les indicateurs montrent que la volonté des gouvernements n’est pas suffisante pour rétablir la « confiance » des acteurs économiques et des mécanismes senseurs du fonctionnement du « marché », et qu’à la teneur des impacts sociaux de la crise et des politiques d'ajustement s’ajoute un « sens commun global » sur les limites du modèle économique actuel pour résoudre les problèmes de base concernant le développement humain et les soins des écosystèmes, la gouvernance du changement climatique et les ressources en eau, la génération d'une matrice d'énergie indépendante des combustibles fossiles, l'habitabilité des villes et des zones rurales, l'apprentissage des soins de l'environnement, la santé et les communautés.

5. Associée à cette situation, nous voyons des niveaux très élevés de discrédit des formes traditionnelles d'organiser la politique démocratique et ses formes plus classiques, les partis politiques et les parlements. Le développement de la participation citoyenne et la génération de réseaux sociaux actifs face à des situations de violation des droits humains et de catastrophes environnementales sont encore un facteur de changement très important dans la politique des pays. Ceci porte le débat sur les formes institutionnelles du système démocratique à des positions de priorité dans les agendas nationaux. Il y a de mouvements très forts qui visent à développer des processus auto-constituants, d’initiatives populaires de loi et de génération de nouvelles Constitutions. Ces demandes civiles à portée institutionnelle sont pleinement intégrées dans les mouvements anti-dictatures dans les pays arabes, dans les manifestations des « indignés » et des étudiants, que nous avons vu progresser ces derniers mois dans le monde.

6. Pour certains secteurs, Rio+20 est l'occasion de rendre plus verte la sortie de la crise, d’appeler à la responsabilité sociale et environnementale des entreprises, d’établir des accords « dans la mesure du possible » face au changement climatique et de générer un mouvement « progressiste » qui « écologise » l’agenda global, en ligne avec les Objectifs du Millénaire pour le développement, et mettant l’accent sur la lutte contre la pauvreté et la discrimination. Dans le processus préparatoire nous avons vu de nombreuses expressions de ces tendances libérales ou progressistes qui utilisaient le langage en usage aujourd'hui. D’un point de vue critique et qualitativement différent, nous considérons que Rio+20 doit être un processus qui amplifie la mobilisation néo-paradigmatique pour avancer vers des sociétés justes et intégralement durables, capables de répondre aux besoins matériels et immatériels des êtres humains et de leurs communautés, en peuplant la planète de manière inclusive avec les logiques de la terre (la maison commune) et en générant une nouvelle façon de comprendre la coexistence, la diversité et la solidarité comme des ressources éthiques et civiques de base pour une démocratie participative.

7. À ce stade, nous avons soulevé la question de l’« avenir » comme un défi et comme un droit. Il y a un appel pour créer des conditions pour vivre dans un monde fondé sur une justice intergénérationnelle, vécue comme une culture politique et un système d’organisation institutionnelle qui renforce les dimensions participatives de la démocratie et la reconnaissance des diversités des cultures et leurs visions du monde et du bien-être ou bien-vivre. Il y a un débat en cours sur les contributions et le sentiment culturel profond des peuples indigènes, notamment sur la relation entre l’« humain » et les écosystèmes qui sont de plus en plus socialisés, donnant des indices et l'inspiration à de nouvelles façons de concevoir et de pratiquer les politiques sociales dans nos pays. De même, les contributions à partir des expériences d'économie solidaire, présentes dans nos communautés et la « matrice épistémique et éthique du soin » si chère aux féministes et aux écologistes donnent lieu à un champ de développement politique qui nourrit aussi les nouveaux mouvements citoyens.
8. Dans ce contexte, nous pensons au sujet des acteurs du changement, des sujets qui peuvent développer une nouvelle façon de faire de la citoyenneté démocratique depuis les marges du « dressé », depuis les luttes contre les discriminations, depuis des mouvements de dignité et de défense des droits humains, depuis l’« indignation » ... Pour tous et toutes il est nécessaire d'approfondir sur la façon dont il soit possible de soutenir ces mouvements, non seulement dans la perspective d'une lutte conjoncturelle, mais aussi d’un changement paradigmatique, des manières de penser la civilisation, l'humanité et la planète. Le thème de la « subjectivité » est un aspect clé de la pédagogie citoyenne actuelle. Il s’agit de rétablir un sens émancipateur des processus d'autonomisation, entendus comme le développement de ressources civiques et méthodologiques pour faire la politique, générer des connaissances, renforcer les savoirs et les apprentissages qui se produisent dans les luttes démocratiques, et qui ont besoin de leadership inclusifs, d’organisations participatives, d’alliances avec des organisations démocratiques de la société civile et la « pondération radical-pragmatique » permanente et nécessaire (inédite-possible, Paulo Freire dirait) dans la définition de l'accords, de consensus et d'associations avec la diversité des acteurs dans la politique actuelle, sans renoncer à des tests incontestables tels que les droits humains, la non-discrimination pour quelque raison que ce soit, le sexisme, ce qui est « jetable » du point de vu social pour des raisons de stigmatisation culturelle, sanitaire ou religieuse.

9. La « durabilité » dans toutes ses dimensions dépasse le paradigme « progressiste » du développement durable. Durabilité c’est Dignité, Justice et Démocratie Participative. Cela implique un tour politique et cognitif, et c’est dans ces termes de « dispute » et d'ouverture à de nouveaux paradigmes de bien vivre que le débat vers Rio+20 doit se tenir, de la même façon que doivent s’orienter les processus éducatifs et d’apprentissage, comprise comme le renforcement des capacités des citoyens, des communautés, des mouvements citoyens pour agir et créer de nouvelles conditions d'« être humain » et d’« être-habiter-la-planète ». Ceux-ci seront les sujets des jours à venir dans notre Échange Virtuel.


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Rio+20education mailing list
Rio+20education@listas.montevideo.net.uy
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